5 Razones para liberar toda culpa

El sentimiento de culpa es una emoción común que experimentamos frecuentemente. Los seres humanos tendemos a otorgar y auto otorgarnos culpas que desencadenan un desbalance en nuestro ser,  pues nos ubica en un escenario de sufrimiento y negación en nosotros mismos, esto viene condicionado al entorno cultural y social. Nos sentimos culpables por comer un pastel de chocolate, por decir lo que sentimos, por dejar de ir a una reunión, por no colaborar en una noble causa y por una lista interminable de razones que pueden sonar absurdas y otras perfectamente lógicas.

 

Nos culpamos por lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. Vivimos programados en un patrón establecido, en una guerra mental contra nuestro ser que nos llena de dolor, inseguridad y falta de amor. INperfecto propone una tregua para desactivar tu patrón de culpabilidad, inspirado en Un Curso de Milagros se presentan 5 razones para liberar toda culpa, abrazar tu paciencia y el amor incondicional hacia ti mismo.

 

1. Vivir hoy

La culpa solo existe en el pasado y tus pensamientos se aferran a este. La culpa siempre se basa en nuestras ideas sobre el pasado. Juzgamos un evento que se hizo incorrecto en el pasado y lo activamos en la mente durante el momento presente de una manera convincente y dolorosa. Los pensamientos culpables nos hacen perpetuar el dolor; en otras palabras, nos sentimos mal y en consecuencia la realidad se distorsiona y solo vemos aquello que coincide con nuestra mente crítica. Los pensamientos se fusionan con el sentimiento... en realidad, solo es una ilusión y puede cambiar en cualquier momento, todo depende de la perspectiva con que lo mires. Vive el presente, el momento de ahora te ofrece la oportunidad de una nueva mirada, escoge una libre de juicios y llena de amor. 

 

2. Se compasivo contigo

Muchas veces somos compasivos, comprensivos y tolerantes con otras personas, pero no con nosotros mismos. Si miras la situación como si fueras otra persona, es decir te conviertes en observador de ti mismo, de seguro te darías una palmada de aliento en la espalda viendo la realidad mucho más objetiva y con mucho menos drama.

 

3. Evade la perspectiva dual y acciona tu sabiduría

Al fijarnos en la posición del bien y el mal nos perpetuamos en un espacio blanco y negro en ausencia del versátil círculo cromático que la vida nos ofrece. No eres la mejor madre/padre/ empleado/ deportista/ dibujante... entonces, ¿quiere decir que eres el peor?. Recorriendo el camino que hay entre los extremos es donde encontramos el balance del corazón. Al mismo tiempo, cuando se está en pensamiento de culpa no podemos dar lo mejor de nosotros, al deshacer la culpa y cambiar nuestra mirada una voz neutral dentro de nosotros nos habla con paz y claridad llevándonos a tomar acciones a favor de nuestro bienestar.

 

4. Desenmascara la culpa y descubre tus emociones

Vivimos presos del deseo de un ego que ha creado un ideal que solo vive en nuestra mente. El ego y la culpa son inseparables, sin embargo ellos no representan nuestra naturaleza ni mucho menos lo que somos. La culpa actúa como disfraz sobre emociones ocultas como la rabia, resentimiento, miedo, etc. Quizás te encuentras en una relación con una persona tóxica y la culpa por sentirte egoísta te impide poner límites o decir NO cuando lo deseas. Esa culpa que sientes es un disfraz sobre un resentimiento profundo que no quieres ver.

 

5. Rompe con un mal hábito

Lamentablemente, en nuestra sociedad, el sentimiento de culpa es una forma habitual de pensar que inocentemente creemos debido a el pensamiento condicionado y la cultura del entorno. Por ejemplo, imagina que hiciste un asunto que se crea inmoral o no aceptado por la religión que llevas, entonces tu mente se ve atrapada en el acto de la culpa y tus sentimientos aparecen en agobio lo que puede desencadenar una depresión, soledad, angustia, remordimiento, verguenza... esto se puede dibujar como una nube negra que te obstruye la visión, impidiéndote mirar hacia otra dirección que te ayude a tomar una decisión asertiva y te haga sentir bien de manera auténtica.

 

Liberarnos de la culpa nos ayuda a tener una percepción más equilibrada que nos lleva a actuar responsablemente con nuestros actos, pues nos hace ver el error sin tormentosos dramas y abrir la mente a la empatía, el amor y la comprensión. Consecuentemente, la paz se activa en nuestro estado interior y casi sin esfuerzo soluciones y nuevas vías de acción estarán a nuestra disposición.

 

Ya sabes, cuando la culpa venga atormentarte, conviértete en tu mejor amigo y date paz, amor y compresión... a eso sí vale la pena prestarle atención. 

 

 

 

 

 

 

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June 25, 2019

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