4 pasos para tomar mejores decisiones

Decisiones, Ave María, cada día. Salgan y hagan sus apuestas de cada día. ¿Te suena?. Es una de las mejores tonadas salseras que existe con autoría e interpretación de Rubén Blades; este tema musical (“Decisiones”) es una narración de historias típicas donde una decisión cambia o acaba con una vida, como lo hizo aquel borracho que murió convencido de que el alcohol no le afectaba los sentidos. A pesar que todos los desenlaces de las historias no son felices, la canción nunca se torna triste, al contrario deja un aroma humorístico que hace reflexionar al pensamiento y dar un chispazo en la conciencia. Ese chispazo es el que nos puede llevar a tomar buenas decisiones: una luz en la conciencia. Cuanta mayor conciencia tengamos de estar tomando decisiones con responsabilidad tendremos una mejor conducción de la mente y un mejor control de nuestra vida. Apoyados en la metodología de Shad Helmsteer, INperfecto propone 4 pasos prácticos para tomar mejores decisiones.

 

Ante todo, es importante considerar que, a no ser que se trate de un infante o una persona manipulada, nadie puede tomar decisiones por ti, tus decisiones son exclusivamente tuyas. Las decisiones forman parte del aire que respiras en cada momento de tu vida. Es esencial tener en cuenta que solo cuando ejerzas tu derecho a elegir, podrás elegir tu derecho a cambiar. Así mismo, las decisiones que tomas accidentalmente son tan importantes como las que se toman a propósito. La decisión de otra persona no es más que una alternativa a considerar. Cada día puede presentarnos miles de pequeñas opciones y cada una de ellas es importante. Cualquier opción que elijas lo mejor es que la disfrutes ya que es tu decisión.

 

Mejores decisiones en 4 pasos:

  1. Repite para ti mismo “¿Es esto una opción?”

  2. Si la respuesta es sí, inmediatamente te dices: “La decisión es mía”

  3. Luego de meditar tu opción declara: “Mi decisión es…”

  4. Ahora viene el momento de reforzar el nivel de tu conciencia: “Tomé esta decisión porque…”

Hagamos un ejemplo de la vida cotidiana. Pasas por la farmacia y recuerdas que pronto se acabará la vitamina que estas tomando, te preguntas: ¿Es una opción? (sí lo es). Después mentalmente te dices “La decisión es mía”; y luego agregas “Mi decisión es…” (comprar la vitamina o no), finalmente te dices “Tomé esta decisión porque …”(no quiero dejar de tomar la vitamina o porque voy a esperar que se acabe la que tengo) .

 

Es algo muy sencillo pero la práctica de este método a largo plazo hará una nueva programación en nuestro pensamiento, esto llevará a tener un mayor nivel de conciencia en nuestro hacer diario.

 

Otro ejemplo, quieres empezar a levantarte más temprano en las mañanas.         

1. ¿Es una opción?: puedo hacerlo si quiero.

2. La decisión es mía

3. Mi decisión es levantarme 6:00 am

4. Tomé mi decisión porque quiero tomarme un tiempo para meditar, hacer mi plan del día y tomar un baño antes de vestirme.

 

Pongamos otro caso, con la mente más entrenada en el método.  Es el cumpleaños de una amiga esta noche, pero has tenido un día ajetreado y mañana tienes un evento a primera hora del día. ¿Es una opción ir? Sí lo es. Decido ir o no ir porque es mi decisión. Decido no ir porque quiero tener un sueño reparador y estar en buenas condiciones para el evento, quedaré con mi amiga para otro día tomar un café y le daré un lindo obsequio.

 

Todo este proceso no solamente te ayudará a tomar mejores decisiones, también te aclarará cuando la decisión es realmente tuya y no de otra persona, eso te hará asumir la responsabilidad de tus decisiones y asimilar mejor los resultados de las mismas, aun así sean dificultosos.

 

No hay vida más feliz y completa como la que se vive por decisión propia. 

 

 

 

 

 

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June 25, 2019

April 10, 2019

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