¿En realidad las niñas prefieren muñecas?

Cuando nació mi hija había decidido no darle muñecas y mucho menos Barbie, yo tenía el tema de los estereotipos muy marcado y en verdad no quería que mi hija fuera víctima de la cultura de Mattel o que entrara al mito de "las niñas juegan con muñecas". Pensé que con los juguetes neutrales de su hermano de 4 años sería suficiente, por lo menos durante sus primeros años. 

 

La realidad fue otra, la primera vez que mi hija tuvo una muñeca en sus manos la agarró de una piñata, estuvo totalmente fascinada observando a la pequeña figura humana. Creo que ese fue el gran impacto: el reconocimiento de la figura humana en sí; en cierto modo el verse a ella misma identificada. No soltó la pequeña muñequita por meses;  y pensé, ingenuamente, que con una muñeca bastaría. Por otra parte,  a pesar que yo sugería a los familiares que para cumpleaños y navidad no regalaran muñecas, las nenas seguían llegando, incluyendo Barbies, y mi hija ¡las amaba! . Entonces las muñecas invadieron la casa;  mi hijo, aunque poco, también las integró a su juego; cada muñeca tenía un nombre y origen diferente. Algunas llegaron hacer practicamente parte de la familia. 

 

Pensamos que cuando  se ofrece la opción de jugar con una muñeca o un camión de juguete, las niñas suelen escoger la muñeca y los niños optan por el camión, debido a un condicionamiento, ya que la sociedad alienta a las niñas a ser cariñosas y los niños a ser activos. Sin embargo,  según estudios hechos con los monos adolescentes, los machos prefieren jugar con vehículos de ruedas, mientras que las hembras prefieren las muñecas.

 

¿En realidad las niñas prefieren las muñecas o es puro mito? Reflexioné mucho el tema, tal era la fascinación de mi hija por las muñecas que decidí olvidar el mito, respetar sus gustos y organizarle su colección de muñecas; estando consciente que yo había intentado no incentivarla al juego con muñecas, pues durante mi niñez, a pesar que yo amaba mis muñecas, me confundía  y frustraba cuando escuchaba en mi entorno que no jugara con los carritos u otros juguetes “masculinos” pues las niñas juegan con muñecas grrrrr…  ¡oh sí!  ya sentía el gusanito feminista, más aun creciendo con tres hermanos varones.

 

 

 

Cuando Rafa tenía cerca de dos o tres años, su abuela le regaló un bebé muñeco que tenía una ropita con un león bordado con los colores  “masculinos”. Fue amor a primera vista. Ella decía que se llamaba Leo por el león de su ropa, pero señaló que no era hombre sino mujer, y yo, en mi estigmatizada mente ochentera, le dije: “pero trae ropa de niño”; a lo que ella respondió muy segura: “es niña y le gusta ponerse cualquier ropa”.  Hoy en día creo que Leo puede ganar el concurso como el muñeco… perdón la muñeca, más fea y despelucada  del planeta pero aun la sigue acompañando a Rafa en su pre adolescencia  y para ella es la muñeca más bella del mundo.

 

Les comparto un poema que le escribí Leo y un cuadro que pinté hace un par de años tratando de alargarle la niñez a mi ya no tan pequeña Rafa.

 

Leo

 

Mi muñeca Leo es la más bella en el mundo

Te cuento que la tengo casi desde que vine a la tierra

 

Su cabello ya está feo y bastante despelucado

Pero, yo la arreglo siempre con mis peinetas y ganchos.

 

Mi muñeca ya está vieja y bien pasada de moda

Pero siempre me recrea en mis ratos a solas

 

Mi muñeca está cocida en las manos y en los pies

Pero siempre está muy lista para jugar otra vez.

 

Cada vez estoy más grande y mi cara va cambiando

Pero mi muñeca me recuerda lo feliz que soy jugando.

 

 

 

 

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